Llevo tiempo pensando en escribir un artículo sobre los conceptos AGV y AMR, aunque no es sencillo. No lo es porque la robótica móvil tiene una historia compleja, y su evolución explica por qué hoy existe tanta confusión en torno a estas siglas.
CONTENIDO DEL ARTÍCULO
Muchas personas me trasladan la misma duda:
No tienen claras las diferencias entre un AGV y un AMR.
Antes de seguir, conviene aclararlo:
El objetivo de este artículo no es establecer una definición definitiva entre AGVs y AMRs.
El objetivo es ayudarte a entender el contexto actual, por qué existe esta confusión y cómo manejarla con criterio en proyectos reales de automatización.
Cómo se hablaba de robótica móvil hace unos años
Cuando empecé a trabajar en este sector, alrededor de 2013, las siglas que utilizábamos eran básicamente dos:
- AGV (Automated Guided Vehicle)
- AGC (Automated Guided Cart), normalmente aplicado a vehículos tipo “mouse”
Como mucho, algún cliente utilizaba la palabra robot, aunque dentro del sector no era habitual.
Y aquí hay un punto importante:
👉 ya existían robots móviles flexibles, que no dependían de líneas en el suelo y podían modificar sus recorridos (por ejemplo, los de Seegrid).
Aun así, los llamábamos AGVs. A todos.
Qué ha cambiado hasta llegar a la situación actual
Desde entonces, han ocurrido principalmente dos cambios clave en el mercado de la robótica móvil.
Caída del precio de los componentes tecnológicos
Los componentes necesarios para fabricar AGVs comenzaron a abaratarse de forma significativa, lo que facilitó su adopción.
Aparición de nuevas tecnologías
Estas nuevas tecnologías mejoraron de forma notable la calidad de las soluciones:
- Baterías de litio
- Escáneres de seguridad con más campos y funcionalidades
- PLCs de seguridad
- Sistemas de tracción diseñados específicamente para robots móviles
- Y, sobre todo, nuevas tecnologías de localización, especialmente la localización SLAM 2D, también conocida como localización natural, por mapeado o por contornos
(no confundir con navegación).
Las consecuencias de la bajada de precios
La reducción de costes tuvo dos efectos claros y encadenados.
Aumento de la demanda
Primero en el sector de automoción, y posteriormente en otros sectores industriales como:
- Gran consumo (alimentación, bebidas, фарma, cosmética)
- Equipamiento industrial
- Y, más adelante y con mucha más fuerza, eCommerce
Aumento de la oferta
Aparecieron nuevos fabricantes e integradores en todo el mundo, especialmente en:
- China
- Europa
Empresas veteranas y nuevos actores del mercado
Las empresas más veteranas del sector, en general, no apostaron inicialmente por estudiar las nuevas tecnologías.
Aprovecharon la bajada de precios para:
- vender más
- aumentar márgenes
- y mantenerse en una posición cómoda
Los nuevos actores, en cambio, necesitaban diferenciarse claramente para entrar en el mercado.
Su estrategia fue apostar por las nuevas tecnologías (especialmente la localización SLAM) y marcar distancia con los AGVs tradicionales.
El nacimiento del término AMR y el origen de la confusión
Para diferenciarse, comenzaron a aparecer nuevas siglas:
- AMR (Autonomous Mobile Robot)
- IAV (Intelligent Autonomous Vehicle)
- SAV (Smart Autonomous Vehicle)
Con el tiempo, AMR fue la sigla que más se popularizó.
¿El problema?
Cada empresa definió el término AMR según las características de su propio robot.
Ese es el principal motivo por el que hoy no existe una definición clara y consensuada sobre la diferencia entre AGVs y AMRs.
Entonces, ¿cuál es realmente la diferencia entre AGV y AMR?
Si preguntas a profesionales del sector, probablemente solo haya un punto de acuerdo mayoritario:
- Un AMR suele utilizar localización SLAM
- Un AGV utiliza otros sistemas de localización (guiado, reflectores, etc.)
Más allá de eso, las diferencias dependen mucho de a quién preguntes.
Nuestra posición personal
Sinceramente, seguimos utilizando muchas veces el término AGV.
Aunque cada vez intento usar más expresiones como:
- robot móvil
- o simplemente robot
No por modernidad, sino porque reduce la confusión, tanto con clientes como con proveedores.
Al final, lo importante no es la sigla, sino:
- qué tecnología utiliza el robot
- qué limitaciones tiene
- y si encaja o no en una operativa concreta
Conclusión
La confusión entre AGVs y AMRs no es casual. Es el resultado lógico de:
- la evolución tecnológica
- la entrada de nuevos actores
- y el uso poco homogéneo de las siglas
Por eso, más que obsesionarse con el nombre, es fundamental entender la tecnología real que hay detrás y evaluar cada solución con criterio.
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